Trump y Ucrania: de terminar la guerra en 24 horas a forzar un alto el fuego que beneficia a Rusia La posición de Ucrania ha quedado visiblemente debilitada con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el radical cambio que esto trajo en las relaciones entre Kiev y Washington. Esa fragilidad no se refleja todavía del todo sobre el terreno, donde Rusia sigue sin poder avanzar al ritmo que esperaba, pero sí en la mesa, donde el magnate republicano urge por una solución rápida. Así ha sido el viraje geopolítico, pero también de intereses comerciales, bajo el mandato de Trump. Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. El 20 de enero de 2025 terminó sin que se hubiera cumplido una de las promesas más recurrentes de Donald Trump durante la campaña electoral: poner fin a la guerra en Ucrania en su primer día en la Oficina Oval. Un año después, no solo el fin de las hostilidades sigue luciendo lejano, sino que el equilibrio sobre el tablero que le daba a Ucrania el decidido apoyo de Joe Biden ha desaparecido, y Estados Unidos ha reducido su apoyo financiero, militar y humanitario en más de un 95%, según expertos. Al mismo tiempo que se aleja de Kiev, de Europa y de la OTAN, y presiona por una solución rápida que da ventajas que Moscú no ha ganado todavía sobre el terreno, Trump comienza a maniobrar en función de intereses comerciales y geopolíticos que lo acercan cada vez más a Rusia. Una vuelta de tuerca inesperada Varios de los giros más extravagantes de la imprevisible política exterior de Trump se han dado precisamente en relación con Ucrania, y eso quedó claramente demostrado en el primer cara a cara con Volodímir Zelenski en la Casa Blanca. Antes de eso, ya el magnate conservador había criticado a Zelenski durante una entrevista con Fox News Radio el 22 de febrero de 2025: "Lo he estado observando durante años y lo he visto negociar sin cartas. No tiene cartas y te harta". Esa fue la queja que trasladó una semana después a Zelenski cuando lo recibió junto al vicepresidente J.D. Vance en la Oficina Oval. Mientras Vance le reclamaba airadamente que no había agradecido lo suficiente la ayuda estadounidense, Trump le recordaba su debilidad ante Moscú: "No tienes las cartas. Se están muriendo. Se están quedando sin soldados (…) Estás jugando con la Tercera Guerra Mundial". Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. El encuentro debía servir para sellar un acuerdo para el acceso de Estados Unidos a las llamadas tierras raras de Ucrania, minerales vitales para la fabricación de piezas y dispositivos electrónicos, que Trump reclamaba como pago de la ayuda entregada por Biden, en su momento sin condiciones. En cambio, terminó con una acalorada discusión que marcó el paso con el que han bailado desde entonces ambos líderes. "Hay un cambio de paradigma e intereses de Estados Unidos, que redujo en un 99% el apoyo económico, militar y humanitario que le proporcionaba a Ucrania bajo el mandato de Joe Biden”, apunta Abel Riu, politólogo especializado en Europa del Este y cofundador del Catalonia Global Institute. “Con Biden el apoyo era claro, directo y potente, tanto a nivel de ayuda, que constituía 40% de lo que recibía Ucrania, como de sanciones contra Rusia”, recuerda Enrique Ayala, general retirado y analista de la fundación Alternativas, que estima en 95% la reducción de la ayuda estadounidense. Washington mantiene hasta hoy un aporte vital en inteligencia, al poner a disposición de Ucrania satélites propios y de la red Starlink de Elon Musk, que le han dado a Kiev una considerable ventaja comparativa sobre el terreno. El resto de su apoyo es indirecto. Sigue suministrando municiones para los sistemas de defensa Patriot y otro tipo de capacidades bélicas, pero ya no lo hace bajo su propio costo como en tiempos de Biden, sino que este armamento debe ser comprado ahora por Europa para trasladarlo a Ucrania. “Como consecuencia de este cambio, Europa aumentó en 70% su apoyo a Kiev, y Ucrania ha desarrollado exponencialmente su capacidad de producción de armamento”, apunta Riu, que recuerda que al inicio de la guerra, el país solo producía 10% de su material bélico y hoy fabrica el 60%. Putin con alfombra roja La inconsistencia ha sido la constante de la relación entre Trump y Zelenski, con giros inesperados como la reconciliación en el Vaticano, durante las honras fúnebres del papa Francisco, o el súbito entusiasmo que exhibió en septiembre pasado, cuando se mostró confiado en que Ucrania podría recuperar territorios. En cuanto a la interacción con Vladimir Putin, Trump ha transitado de la decepción cuando reconoció que esperaba que las buenas relaciones con el líder ruso ayudaran a una solución más fácil de la guerra, hasta llegar a la manifiesta simpatía del encuentro en Alaska con alfombra roja, exhibición aérea y honores militares incluidos. Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. Al mismo tiempo que le impone sanciones a Rusia (que el 19 de febrero prolongó por un año más), presiona a Ucrania por un acuerdo de paz que incluye la cesión no solo de los territorios que Moscú ya controla en Luhansk y Donetsk, sino de más de 20% del Donbass que sigue bajo dominio ucraniano. “La prioridad de Biden era que Ucrania no perdiera la guerra, la de Trump es que la guerra finalice como sea”, observa Abel Riu. “La presión sobre Ucrania para que ceda territorio es a cambio de nada, porque sigue sin mostrar disposición clara a ofrecer las garantías de seguridad que Kiev reclama”. Al no aceptar las condiciones de esas garantías, Rusia ha ganado un tiempo que Riu estima que juega a su favor. "Moscú puede estar jugando a la dilación, porque lo cierto es que en los últimos dos años solo ha podido avanzar 1,5% sobre territorio ucraniano, a un costo altísimo de vidas y gastos, pero confía en que eventualmente pueda seducir a Trump utilizando su lógica empresarial", explica. Zelenski denunció a comienzos de febrero que inteligencia ucraniana había detectado una supuesta oferta por 12 billones de dólares en negocios conjuntos que el Kremlin había hecho a la Casa Blanca a través del director del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kirill Dmitriev. La cifra fue considerada desproporcionada por analistas que observaban que estaba cuatro veces por encima del producto interno bruto de Rusia, pero el 18 de febrero el propio Dmitriev superó esos números en una publicación en X, en la que habló de un "portafolio de proyectos potenciales" de 14 billones de dólares. Para mostrar este contenido de X (Twitter), debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. "El presidente Trump viene con una base de cálculo diferente a la hora de ver las relaciones costo-beneficio", analiza Evan Ellis, profesor investigador del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos. "Él ve el costo en vidas y pérdidas materiales y lo contrasta con las oportunidades comerciales, porque mira todo con la visión fría del hombre de negocios", afirma. Para Ellis, el presidente estadounidense está abordando el tema de Ucrania desprovisto del prejuicio de percibir a Rusia como enemigo sistémico, que otros presidentes en el pasado han mantenido presente. "Ahora a Rusia solo se le ve como un problema en la relación con Europa, pero Trump está dispuesto a ver a Putin como un socio", agrega Ellis. Enrique Ayala percibe un beneficio adicional de trasladar el peso de las concesiones a Ucrania, y es evitar el acercamiento entre Rusia y China, "que es a la que (Trump) percibe como la verdadera amenaza, tanto comercial como geopolítica. Por eso le interesa estar bien con Moscú y también por eso está dispuesto a sacrificar a Ucrania". En esa ecuación, Europa también queda excluida, según la visión de Ayala: "Ya Trump ha ignorado a Europa, dejándola fuera de las conversaciones tripartitas, a pesar de que es la principal contribuyente de Ucrania y de que sería la que va a sufrir las consecuencias directas de cómo se negocie la paz". Resultados en casa Trump también analiza el terreno interno cuando presiona para exhibir el éxito geopolítico de poner fin a la guerra de Ucrania, pensando en las elecciones de mitad de mandato, en las que el partido Republicano podría perder su frágil mayoría en la Cámara de Representantes. "Necesita una solución lo antes posible, por eso presiona por un acuerdo de paz para junio, y amenaza con que si no se consigue retirará su participación en las garantías de seguridad y el apoyo de inteligencia, con lo que Ucrania quedaría severamente debilitada", explica Ayala de la fundación Alternativas. A cuatro años de iniciada la guerra, el cambio de enfoque por una solución no necesariamente encuentra a Estados Unidos de Trump en su posición más fuerte. Riu advierte que podría tener costos para el presidente norteamericano, que "tiene cada vez menos elementos de presión, porque ya dejó de ofrecer la mayor parte de su ayuda militar", con lo que pierde un importante valor transaccional. "Esos intentos iniciales de solución rápida han fracasado estrepitosamente, porque además hay contradicciones en el equipo de Trump que negocia la paz y eso debilita la posición de Estados Unidos", agrega el politólogo del Catalonia Global Institute. "Además, la forma en que se han abandonado los compromisos con Ucrania mina la confianza de aliados tradicionales como Corea del Sur, Japón o Taiwán, que eventualmente podrían verse en situaciones similares", agrega Riu. Para Evan Ellis, en cambio, las perspectivas diferentes dentro del equipo negociador de Trump no son necesariamente una debilidad. Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. Aunque coincide en caracterizar a Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, como movidos por intereses pragmáticos y al secretario de Estado, Marco Rubio, más marcado por la formación ideológica, Ellis cree que ambas visiones tributan al beneficio del mandatario estadounidense. “Rubio puede tener diferencias tras bambalinas, porque sus principios lo hacen ver a Rusia con otros ojos, tal vez no ve la dimensión transaccional del conflicto, pero las dos perspectivas le sirven a Trump”, apunta. Mientras tanto, expertos en inteligencia desestiman las afirmaciones del magnate conservador de que la solución está "razonablemente cerca", pero sí creen que los objetivos de Putin de lograr un cambio de gobierno en Ucrania están ahora más cerca, con el apoyo del más insospechado de los colaboradores en ese propósito.
TRUMP Y UCRANIA: DE TERMINAR LA GUERRA EN 24 HORAS A FORZAR UN ALTO EL FUEGO QUE BENEFICIA A RUSIA