Trump rebaja sus amenazas a Irán y habla de un posible acuerdo: ¿a qué se debe su nuevo giro? Tras lanzar un ultimátum de 48 horas a Irán para que reabriera el estrecho de Ormuz, el presidente estadounidense pospuso su amenaza de atacar la infraestructura energética iraní luego de unas conversaciones "muy buenas", que Teherán niega. Mientras reina el escepticismo sobre una eventual negociación y crecen las dudas acerca del rumbo de la guerra iniciada por EE. UU. e Israel, expertos señalan que Trump podría estar buscando calmar a los mercados y ganar tiempo. Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. Para nadie es un secreto que Donald Trump no se caracteriza por su previsibilidad. Ese rasgo, que alimenta el nerviosismo de los líderes mundiales, se ha visto claramente de relieve en esta guerra en Medio Oriente, que Estados Unidos e Israel iniciaron con sus ataques sobre Irán, pero cuyo rumbo es incierto. El más reciente giro del mandatario estadounidense se registró en menos de 48 horas. Si el sábado Trump amenazó a Irán con destruir sus instalaciones energéticas en caso de que no reabriera el Estrecho de Ormuz, este lunes 23 de marzo desactivó esa posibilidad, al menos por "cinco días", a la luz de lo que describió como conversaciones "muy buenas y productivas" con Irán sobre "una resolución completa y total" de las hostilidades. Contactos que, según él, se produjeron después de su ultimátum. Para mostrar este contenido de X (Twitter), debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. El mandatario estadounidense fue más allá: afirmó que existen "grandes puntos de acuerdo" entre las partes –incluyendo, supuestamente, la renuncia de Irán al desarrollo de armas nucleares, una línea roja de Teherán– y que, al cabo de los diálogos, podría darse "un muy buen acuerdo para todos". El sorpresivo optimismo de Trump contrasta con el rotundo desmentido desde Irán. Citado por la agencia oficial IRNA, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei señaló que Teherán no ha establecido negociaciones con Estados Unidos, aunque sí ha recibido mensajes de Washington a través de "países amigos" para iniciar diálogos, a los que Irán ha respondido "de manera adecuada", reafirmando "las posiciones de principios del país". Distintos reportes de medios y agencias de noticias han señalado a Turquía, Egipto, Omán, Qatar y Pakistán como algunos de los países que están intentando mediar una desescalada. Y Reuters señaló que Islamabad podría ser la sede de diálogos esta semana. Precisamente, los ministros de Exteriores de Pakistán e Irán, Mohammad Ishaq Dar y Abbas Araqchi, mantuvieron este lunes un diálogo telefónico en el que "hicieron hincapié en la importancia del diálogo y la diplomacia para promover la paz, la seguridad y la estabilidad en la región y más allá". Para mostrar este contenido de YouTube, debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Una extensión de tu navegador parece estar bloqueando la carga del reproductor de video. Para poder ver este contenido, debes desactivarla en este sitio. ¿Una pausa para calmar a los mercados? Es una incógnita si un encuentro tendrá o no lugar, o si cualquier diálogo puede acercar lo suficiente a las partes para poner fin a la guerra. Pero en lo inmediato, trajo calma a los mercados, un ítem que Trump suele seguir con atención. Los futuros del petróleo Brent cayeron bruscamente, el dólar se depreció frente a otras divisas importantes, las bolsas repuntaron y los costes de endeudamiento del gobierno disminuyeron. James Acton, codirector del programa de política nuclear del think tank Fondo Carnegie para la Paz Internacional, destacó que "los efectos" de "los intentos de Trump de manipular los mercados" son "transitorios y probablemente disminuyan a medida que su credibilidad se erosiona". Asimismo, indicó que, mientras Trump "quiere que los mercados piensen que tiene la situación bajo control", estos "probablemente se sienten alentados por la creencia de que le falta determinación y TACO", haciendo referencia al acrónimo en inglés 'Trump Always Chicken Out' ('Trump siempre se acobarda'), un término acuñado por el periodista Robert Armstrong, del Financial Times, y que alude a la tendencia del presidente estadounidense a cambiar de opinión cuando los mercados financieros lo presionan. Para mostrar este contenido de X (Twitter), debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Mariano Aguirre, investigador senior del Centro de Barcelona de Relaciones Internacionales (CIDOB), señala que, "aunque las razones de los cambios del presidente Trump son insondables", la postergación de los bombardeos sobre la infraestructura energética de Irán buscó "probablemente contener los precios del petróleo". "Los incrementos de precios al consumo en EE. UU. son muy impopulares y es algo serio para Trump, no solo por ser año electoral sino porque se amplía la crítica en su base social ideológica. Peor aún si decide mandar tropas a Irán", añadió en diálogo con France 24. En ese sentido, Aguirre destaca que la posibilidad de enviar soldados estadounidenses por tierra es "altamente controvertida" y se suma a otras resistencias internas que enfrenta Trump. Para Aguirre, el líder conservador "debe conciliar opiniones de sus altos mandos militares con la base social del movimiento MAGA, algunos congresistas republicanos que tienen críticas de sus votantes, y parte de su propio gabinete que teme a un paso tan grave como bombardear infraestructura civil, que, por cierto, es un crimen de guerra". ¿Quién podría ser el interlocutor iraní en potenciales diálogos con EE. UU.? Por su lado, Daniel Bashandeh, analista iraní-español especializado en Medio Oriente e Irán, asegura que el último giro de Trump "busca el desbloqueo del estrecho de Ormuz, aunque su objetivo de fondo sigue siendo encontrar un interlocutor válido" para "negociar tanto el programa nuclear como la cuestión petrolera". "Se trata de una táctica de presión calculada, basada en la conciencia de que Irán carece actualmente de un equilibrio interno sólido y de una figura con autoridad para suscribir un acuerdo. En este contexto, aprovecha la crisis de liderazgo en su beneficio, envía señales a los mercados para influir en el precio del petróleo, gana margen de maniobra y traslada la presión directamente a Teherán. Mientras, Israel presiona militarmente", detalla. En sus declaraciones, Trump ha asegurado que están hablando "con el hombre que creo que es el más respetado y el líder", aclarando que no se trata del designado líder supremo Mojtaba Jamenei, cuyo paradero se desconoce. Según versiones periodísticas, el posible interlocutor sería el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, quien es señalado como una de las figuras que ha acumulado poder frente al vacío causado por el asesinato de Alí Jamenei y otros referentes de la República Islámica en ataques de Estados Unidos e Israel. Reportes de la prensa estadounidense han señalado que Qalibaf podría liderar un eventual encuentro propuesto por Washington (y aún sin respuesta iraní) en Islamabad con el vicepresidente J.D. Vance, que habría surgido como alternativa frente a la negativa de Irán de dialogar con el enviado especial Steve Witkoff, de quien Teherán desconfía. Para mostrar este contenido de X (Twitter), debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Sin embargo, el jefe del Parlamento iraní negó rotundamente las informaciones. "No se han celebrado negociaciones con Estados Unidos, y se utilizan noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros y escapar del atolladero en el que están atrapados Estados Unidos e Israel", escribió en X. "En última instancia, es el líder supremo quien debe dar el visto bueno a cualquier acuerdo, lo que explica que Ghalibaf haya cerrado filas en torno a esa posición", apunta explica Bashandeh. "A ello se suma la incertidumbre sobre la situación actual de Mojtaba, que alimenta las dudas internas y es aprovechada por los Pasdarán (la Guardia Revolucionaria iraní) para reforzar la militarización de la política del país", agrega el analista. ¿Trump gana tiempo o prepara el terreno para un cese súbito de las hostilidades? Frente al desconcierto por el último movimiento de Trump, las teorías se acumulan. Algunos analistas especulan que la postergación de la amenaza de ataques a la infraestructura energética de Irán es una estrategia para ganar tiempo, mientras un refuerzo de miles de tropas estadounidenses sigue su camino a Medio Oriente. Y señalan que el nuevo ultimátum coincide con el fin de semana, días en los que los mercados no operan. Otros se preguntan si el presidente estadounidense está preparando a la opinión pública para un posible cierre repentino de una campaña militar frente a la creciente evidencia de que objetivos como el derrocamiento del régimen o la destrucción total del programa nuclear iraní parecen ahora fuera del alcance, como fuentes israelíes y estadounidenses indicaron el domingo a The Washington Post. En una columna en el medio israelí 'Haaretz', el analista Zvi Bar'el estimó que "es probable que pronto (Trump) decida cómo definir el resultado político de la guerra". "Ante esto, tendrá que decidir si busca un acuerdo firmado o un cambio de rumbo unilateral. Ambas opciones son nefastas. Un acuerdo implica el reconocimiento y el diálogo con un régimen cuyo derrocamiento fue una de las principales justificaciones de la guerra. Un cambio de rumbo que defina el daño y la destrucción de la infraestructura de armas nucleares y balísticas como el logro máximo exigido de la guerra, y por lo tanto, una victoria perfecta que la justificó, también permitirá que el régimen se mantenga en el poder", escribió. Mariano Aguirre remarca que "Trump miente constantemente", lo que "le permite encubrir la falta de objetivos y estrategia de esta guerra que era innecesaria". "Puede declarar, como en junio pasado, que ha devastado las instalaciones del programa nuclear civil totalmente (otra vez) o que ha acabado con todos los misiles de alcance intermedio de Irán. Si esto no es cierto, buscará otra explicación", subraya. Por su parte, Daniel Bashandeh advierte que "si Estados Unidos e Israel no reconocen los intereses de seguridad de la República Islámica, difícilmente podrá alcanzarse un acuerdo", razón por la que "Irán prioriza su estrategia militar, pero carece de una estrategia política más allá del conflicto". "En este sentido, recurrirá a la presión en Ormuz como herramienta de desgaste sostenido, con el objetivo de avanzar en sus intereses y garantizar su supervivencia en un entorno de confrontación", vaticina. ¿En qué posición quedaría Israel si Trump pone fin a la guerra? Aliado histórico de Estados Unidos en la región y socio en la guerra iniciada contra Irán, Israel, mucho más explícito en su pretensión de causar la caída del régimen y de destruir por completo las capacidades nucleares y balísticas de Teherán, podría quedar en una posición incómoda si Trump avanza hacia el cese de hostilidades. En declaraciones a Fox News, el mandatario estadounidense afirmó este lunes que "hablé con Israel hace poco" y afirmó que un posible pacto con Irán proporcionaría "paz a largo plazo, paz garantizada" para el Estado hebreo, que quedaría "muy contento" con el resultado. En un breve mensaje de video en sus redes sociales, el primer ministro Benjamin Netanyahu reconoció el diálogo con Trump y señaló que el presidente estadounidense "cree que existe la oportunidad de aprovechar los grandes logros que hemos conseguido con las fuerzas armadas estadounidenses para alcanzar los objetivos de la guerra a través del acuerdo, un acuerdo que protegerá nuestros intereses vitales". Para mostrar este contenido de X (Twitter), debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Al mismo tiempo, aclaró que, aun si se llevan a cabo negociaciones, mantendrá sus bombardeos en Irán y en Líbano. Según Mariano Aguirre, "para Israel será complicado seguir la guerra sin Estados Unidos, pero no imposible", aunque apuntó que "difícilmente enviará tropas". "Para Netanyahu es difícil tener abierto un frente de guerra en Líbano, otro muy complicado en Irán, y a la vez proseguir la ocupación violenta de Cisjordania y continuar la ocupación de Gaza. Perdería tropas y quizá las elecciones futuras", afirma. En una línea similar, Daniel Bashandeh subraya que "Israel necesita a Estados Unidos como garante estratégico en la región para sostener el frente iraní y avanzar en sus objetivos en Líbano, Cisjordania y Gaza". "En este contexto, una eventual interlocución directa entre Washington y Teherán no le resulta favorable", concluye. "Por ello, es previsible que mantenga una dinámica de ataques selectivos, orientados tanto a debilitar las capacidades iraníes como a profundizar la crisis de liderazgo dentro de la República Islámica".
TRUMP REBAJA SUS AMENAZAS A IRÁN Y HABLA DE UN POSIBLE ACUERDO: ¿A QUÉ SE DEBE SU NUEVO GIRO?