Inicia juicio de apelación a condena de Le Pen por corrupción; su candidatura presidencial para 2027 pende de un hilo La líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, vuelve este martes 13 de enero a los tribunales para apelar su condena por corrupción, una sentencia que tiene en juego su aspiración a la Presidencia en las elecciones de 2027. Le Pen fue inhabilitada para presentarse a un cargo público durante cinco años, lo que la descalificó para las elecciones presidenciales del próximo año. Cita crucial para Marine Le Pen. La líder de la ultraderecha en Francia apela a su condena por corrupción, en momentos en que necesita que se anule su sentencia para aprovechar su mejor oportunidad de llegar a la Presidencia de su país, aunque corre el riesgo de ver su obra trastocada si pierde la apelación. Le Pen asumió el liderazgo del Frente Nacional (FN) en 2011 de manos de su padre, Jean-Marie, quien cofundó el principal movimiento de extrema derecha de Francia en la posguerra. Para distanciarse del legado de su padre, quien realizó declaraciones abiertamente antisemitas y racistas, rebautizó el partido como Agrupación Nacional (RN) y emprendió una política que denominó "desdemonización". El trabajo dio sus frutos. En las elecciones legislativas anticipadas del verano de 2023, su bancada política se alzó como el partido con mayor número de votos en la Asamblea Nacional, aunque sin la mayoría absoluta que buscaba. Para mostrar este contenido de X (Twitter), debe autorizar las cookies de medición de audiencia y publicidad. Los críticos acusan al partido de seguir siendo intrínsecamente racista, de tardar demasiado en distanciarse de Rusia tras su invasión a Ucrania y de recurrir a tácticas corruptas para aliviar sus precarias finanzas, acusaciones que Le Pen niega. Pero al explotar las preocupaciones cotidianas de muchos ciudadanos sobre la inmigración y el costo de vida, Le Pen se consideraba la candidata con mayor potencial para convertirse en presidenta en las elecciones que Francia celebrará en 2027 y después de tres intentos fallidos de la líder ultraderechista. Leer tambiénCuatro claves del juicio en apelación de Marine Le Pen en Francia 'Objetivo político' La condena contra Le Pen, que llegó en 2025, relacionada con el uso de empleos falsos en el Parlamento Europeo para canalizar fondos a su partido y emplear personal en Francia, ha supuesto un obstáculo potencialmente insalvable para su anhelado objetivo final. La líder política fue condenada con inhabilitación para presentarse a un cargo público durante cinco años, lo que la descalifica, de momento, para presentarse a las elecciones presidenciales del próximo año. Le Pen, de 57 años, ha declarado que la Fiscalía deseaba su "muerte política", añadiendo que la juzgaban como "objetivo político". Con sus propias ambiciones en juego, ha apoyado a su joven lugarteniente y protegido, Jordan Bardella, de 30 años, para que se presente en su lugar si es necesario. "Bardella puede ganar en mi lugar", declaró Le Pen a ‘La Tribune Dimanche’, el pasado diciembre. Una encuesta realizada en noviembre de 2025 predijo que Bardella —quien es el líder del partido Agrupación Nacional y no se encuentra entre los acusados en el juicio contra Le Pen— ganaría la segunda vuelta de las elecciones de 2027, independientemente de quién se presente. Leer tambiénJordan Bardella lidera las encuestas presidenciales en Francia superando a Le Pen "Un dolor inmenso" Tras quedar tercera en las elecciones presidenciales de 2012, Le Pen llegó a la segunda vuelta en 2017 y 2022, pero fue derrotada en ambas ocasiones ante el actual presidente Emmanuel Macron. Sin embargo, 2027 podría ser diferente, ya que la Constitución francesa no le permite a Macron volver a presentarse a la reelección. La vida de Le Pen ha estado marcada por el legado de su padre, abiertamente racista, veterano de la larga guerra de Argelia que finalmente condujo a la independencia de la antigua colonia francesa. La líder política expulsó a su padre del partido en 2011, quien en una ocasión calificó las cámaras de gas del Holocausto como un "detalle histórico", lo que contribuyó a atenuar su imagen tóxica. Pero su muerte el año pasado a los 96 años sumió a su hija en el dolor. "Nunca me perdonaré" por expulsarlo, aseguró, describiéndolo como un "guerrero" en un homenaje. "Sé que le causó un dolor inmenso", sostuvo sobre el hombre al que sus opositores apodaban "el diablo de la república". "Esta decisión fue una de las más difíciles de mi vida. Y hasta el final de mis días, siempre me preguntaré: '¿Podría haberlo hecho de otra manera?'", remarcó. Leer tambiénFrancia: Marine Le Pen sufre otro revés judicial que complica su candidatura en 2027 Con AFP Este artículo ha sido adaptado de su versión original en inglés.